sábado, 4 de junio de 2011

Un encargo importante

Estoy en un momento muy importante, mi jefe  me ha encargado una misión y debo cumplirla a la perfección, si no me hecha.
Estoy enfrente del objetivo, me he relajado y me he concentrado, preparo mi arma, respiro profundamente, dejo la mente en blanco por unos momentos, ahora miro fijamente al objetivo, apunto, vuelvo a respirar, los nervios se apoderan de mí, pero no puedo fallar. Calculo la velocidad del aire, su dirección y la desviación de mi arma, me dispongo a disparar y… ¡OBJETIVO CIMPLIDO! He completado la misión con total éxito, he conseguido mear dentro del wáter, sin salpicar, ni la taza del suelo y, lo más importante, he tirado de la cadena y he bajado la tapa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario